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La competencia no es entre nosotros, es contra los otros: Huérfana

“Queremos seguir creciendo, mantenernos en esto que nos apasiona, dos o tres millones de pesos todos los queremos, pero podríamos comercializar escobas u otra cosa. Realmente el dinero es un necesario, pero a veces hay cosas más importantes…”

Sergio Treviño, cervecero de Huérfana

 

Foto: Lupulina/ Equipo Huérfana

 

Por: Anabel Manzano “Lupulina

¿Qué cervecería será la próxima en venderse a AB InBev o Heineken?, es la pregunta que está en el aire y cada cervecero hace sus apuestas, “2 o 3 millones todos los queremos”, dice Sergio Treviño de Cervecería Huérfana, pero ¿cuál es el valor real de nuestros sueños?

Y este es otro sueño cervecero hecho realidad. Hace casi cinco años en la cocina de un hogar en Saltillo, Coahuila, nace Cervecería Huérfana con un ‘Capricho’ y no sólo me refiero a su Brown Ale, el primer estilo que fabricaron, querían diferenciarse en el mercado y no les bastó con ser una de las tres opciones de cerveza independiente en la ciudad, fueron por más: experimentar con la mayor cantidad de estilos posibles, cocinaron 21 en un año.

Sergio Treviño y su esposa Cristina Morales, junto con Fernando Jaimes, crearon “la cervecería que no tiene madre”. Empezaron con 20 litros, escalaron a 100 en una planta piloto y desde hace dos años en su actual planta diseñada por el propio Sergio, su producción alcanza los 6 mil litros mensuales, la mayoría se vende en su Tasting Room (Plaza Galería, local 9, carretera Monterrey-Saltillo).

“Soy un apasionado por la cheve, me gusta de toda la vida, bebía cervezas comerciales, siempre tratando de buscar una más estructurada y empecé a cuestionar ¿porqué siempre tomar un 24 o un 12 de lo mismo?, busqué otras alternativas, probé cervezas artesanales en Estados Unidos y México, de ahí empezó el gusanito de querer hacer una propuesta diferente”, comentó Sergio.

 

 

Foto: cortesía de Huérfana/ Tasting Room de Huérfana en Saltillo

 

Desde sus inicios Huérfana se dio cuenta de algo clave para el Movimiento de la Cerveza Independiente en México: la competencia no es entre nosotros, es contra los otros.

“Cada cervecero busca agua para su molino, es válido, pero creo que realmente esto avanzará hasta que los cerveceros entiendan que no competimos entre nosotros. Mucha gente piensa ‘voy a hacer mejor cheve que él’, pero mientras la Brown de los dos esté bien hecha, le puedes poner más o menos caramelo, las únicas que puedes comparar son las Tecates porque son todas iguales, pero no decir que mi Brown y mi IPA son mejor o peor”, señaló.

Para Sergio la unión del movimiento cervecero es crucial para la supervivencia y desarrollo de esta industria independiente, en un país dominado por un duopolio trasnacional.

“Es momento de que entendamos que unirnos es la única forma de enfrentar a las grandes cerveceras que están haciendo muchos actos monopólicos. Comprar cerveceras chicas y tener exclusividad en los bares no se vale, nosotros tenemos un permiso (para vender cerveza en el TR), pero batallamos con todo”, expuso.

 

Foto: Lupulina/ Apasionados por la cheve

 

A pesar de ser de Saltillo en donde hay otros dos artesanales, Sergio se identifica más con los cerveceros de Monterrey, ciudad en la que observa un panorama dividido entre las grandes cerveceras y un grupo pequeño de independientes, entre ellos Propaganda, Albur, Bracino y Justicia Divina.

“En Saltillo estamos más separados, me identifico más con Monterrey y en Baja veo que están completamente unidos, crecen juntos, por eso son las mejores cervezas. Pero aunque empezaron primero y son muy buenos, creo que en cualquier parte de la República se puede hacer cheve igual de buena”, consideró.

Sergio define a Huérfana como una cervecería independiente que produce cerveza artesanal, pues para él ambos términos son sinónimos, “mientras hagas tus cheves y no haya una inversión de un grupo grande, o estés haciendo cheves comerciales”.

Esto último ocurre en Monterrey. “Vas a restaurantes y dices ‘quiero una cerveza artesanal’ y te traen tres cervezas, acabo diciendo ‘mejor llévatelas y tráeme una Carta Blanca’, ¡no son artesanales!, sólo están usando el título para comercializarlas más caras”, apunta.

Y entonces Sergio lanza la pregunta del millón, “¿quién sigue?, ¿Agua Mala?, ¿Wendlandt?, crecieron y tienen buen posicionamiento, si esto continúa sucediendo no hay un futuro para la cerveza artesanal en México, porque compran las marcas y se posicionan más los monopolios en el mercado artesanal. Si nos unimos, si hacemos más festivales, más Tasting Rooms, es el único camino para salir adelante”, advierte.

 

Foto: cortesía de Huérfana/ Albur y Huérfana

 

 

El propósito de Huérfana es mantener su independencia y abrir puntos de venta en otros estados, ya que actualmente sólo ofrecen su producto en Almacén 42 en Monterrey y Beer Box, así como en festivales.

“A largo plazo queremos seguir creciendo, mantenernos en esto que nos apasiona. Dos o tres millones de pesos todos los queremos, pero podríamos comercializar escobas u otra cosa. Realmente el dinero es un necesario, pero a veces hay cosas más importantes. Vives más feliz haciendo lo que te gusta, a tener una vida de lujos sin hacer lo que te gusta. Al menos para Huérfana no es así”, sostuvo.

 

 

Foto: cortesía de Huérfana/ Algunos estilos también son embotellados

 

 

No se pierdan mañana la segunda entrega en la que Sergio nos habla de quitarse el miedo y experimentar, “si haces una cheve bien, puedes hacer 50”.

 

 

 

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